Día Internacional del Trastorno Bipolar

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Día Internacional del Trastorno Bipolar

Hoy, 30 de marzo, es el Día Internacional del Trastorno Bipolar. Esta fecha fue elegida para conmemorar el nacimiento de Vicent Van Gogh, el famoso pintor de Países Bajos, autor de cuadros como La noche estrellada (1889), Los girasoles (1888) o su célebre Autorretrato (1889), y que fue diagnosticado de manera póstuma de padecer este tipo de trastorno.

Pero, ¿sabes en qué consiste el trastorno bipolar? Si te interesa conocer más en detalle este problema de salud mental te invito a seguir leyendo.

¿Qué es el trastorno bipolar?

Recuperando parte de la entrada Definición del trastorno bipolar, esta enfermedad mental grave consiste en unas variaciones del ánimo fuera de los límites de la normalidad. Estas descompensaciones se producen tanto hacia arriba (fases de manía/hipomanía) como hacia abajo (fases depresivas).

Por tanto, el trastorno bipolar es un trastorno del ánimo y no un trastorno de las emociones o inestabilidad emocional. Las emociones de todas las personas varían en función de los acontecimientos que nos rodea (cumpleaños o eventos familiares, situaciones del trabajo, relaciones de pareja…) o por causas internas y es importante no confundir estas variaciones emocionales con variaciones anímicas.

¿Cuáles son las fases del trastorno?

Se pueden distinguir 4 fases dentro de esta enfermedad:

  • Manías o fases maníacas: El episodio maníaco se caracteriza porque la persona con trastorno bipolar tiene un ánimo anormalmente y persistentemente elevado, expansivo o irritable, un aumento anormal y persistente de la actividad o la energía dirigida a un objetivo, que dura como mínimo una semana y está presente la mayor parte del día, casi todos los días.

Además, durante este periodo de alteración, la persona experimenta un aumento de energía anormal o actividad y deben existir 3 o más síntomas que se asocian a esta fase. Finalmente, si una fase maníaca es suficientemente severa se pueden tener síntomas psicóticos.

  • Hipomanías o fases de hipomanía: Al igual que ocurre en la fase maníaca, la persona sufre un sentimiento elevado de bienestar, energía y optimismo junto con 3 o más síntomas propios de las fases maníacas.

La diferencia está en que esta sensación o manifestación de los síntomas no es tan extrema como en el caso de las fases maníacas.

  • Depresiones o fases depresivas: Los cambios emocionales (pérdida de interés, confianza, autoestima…), en el pensamiento (incapacidad de decidir o de concentrarse, ideas de suicidio), físicos (problemas de sueño y cansancio ente otros) y del comportamiento (llorar o sensación de querer llorar o tender al aislamiento) son fácilmente reconocibles por todos.

Aunque parezca que no hay diferencias entre una depresión y un episodio depresivo bipolar, éstas existen y es muy importante señalarlas. En el caso de la depresión general, las causas son externas (acontecimientos externos a nosotros que desencadenan la depresión). En la depresión bipolar, las causas pueden ser externas o internas, vinculadas a un mal funcionamiento de la química en nuestro cerebro.

  • Eutimia o fase eutímica: Los periodos asintomáticos se conocen como estado de eutimia o de remisión. Durante estas fases, la persona tiene unos niveles anímicos dentro de la normalidad, con sus pequeñas variaciones.

Estas fases pueden durar meses e incluso años y, de hecho, el objetivo de toda persona diagnosticada con trastorno bipolar es permanecer en esta fase durante el mayor tiempo posible.

Diagnóstico del Trastorno Bipolar

El diagnóstico del Trastorno Bipolar está basado en la entrevista clínica realizada por los profesionales en Salud Mental y, concretamente, por los psiquiatras.

Por lo tanto, el diagnóstico se realiza en base a la entrevista o entrevistas que el profesional mantiene con la persona que pueda tener la enfermedad, junto con la mayor información posible recogida de las personas allegadas del paciente.

En esta entrevista se registran la presencia de los síntomas del trastorno, la duración e intensidad de las fases en las que la persona haya podido estar descompensado anímicamente y el impacto que la enfermedad tiene en el día a día de la persona.

Tratamiento del Trastorno Bipolar

Existen multitud de fármacos (estabilizadores del estado de ánimo, antipsicóticos, antidepresivos, etc.) con los que se trata a las personas diagnosticadas con esta enfermedad.

Es posible que nombres como el litio, ácido valproico, prozac o diazepam te suenen. Seguramente estemos más acostumbrados a ellos o que nos resulten más familiares de lo que debería. Los problemas en salud mental son cada vez más comunes y las pastillas son uno de los tratamientos, aunque no el único.

Tratamiento no farmacológico

Además de medicamentos para el trastorno bipolar, otros enfoques del tratamiento son:

  • Tratamiento psicológico o Psicoterapia. Permite afrontar con entereza las dificultades que comporta la enfermedad, aprender a reconocer los síntomas iniciales de una posible descompensación y a conocerse mejor.
  • La terapia electroconvulsiva. En casos muy concretos, se utilizan procedimiento de estimulación cerebral que puede ayudar a las personas a aliviar los síntomas graves del trastorno bipolar.

Por lo general, se contempla este tipo de terapia solo si el paciente no ha mejorado después de probar con otros tratamientos (como medicamentos o psicoterapia), o cuando se necesita una respuesta rápida, como en el caso de riesgo de suicidio o catatonia (un estado de estupor), por ejemplo.

  • Hábitos alimentarios y de sueño. Se recomienda evitar en lo posible someterse a situaciones estresantes, o bien aprender estrategias para reducir su impacto y practicar algún tipo de deporte o ejercicio.
  • Hábitos de vida saludable. La no ingesta de ningún tipo de tóxico, la práctica regular de deporte, junto con una actitud positiva ante la enfermedad, son claves para evitar recaídas.

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La invisibilidad del sufrimiento de millones de personas que convivimos con algún tipo de problema relacionado con Salud Mental es algo de lo que no se habla. Sin embargo, TODOS podemos desarrollar algún tipo de enfermedad mental.

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Un saludo, ¡nos leemos y hasta la próxima entrada! 

Ni víctimas ni culpables, los diagnosticados y diagnosticadas somos personas.

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